La Villa de Pedraza: desde el cielo como nunca lo habías visto jamás.

Se cree que la actual Villa de Pedraza fue la antigua Metereosa, mentada por el autor clásico Ptolomeo. A través de la historia, la villa tuvo varios nombres: Petrazán, Petracia Serrana, etc. También se asegura que la madre del primer emperador romano de origen hispano, Marco Ulpio Trajano (c-53-117) era natural de esta villa, así como los mártires cristianos: san Eutrido y san Felicitas. En la zona han aparecido numerosos vestigios de época prehistórica, incluidos un buen número de grabados rupestres con representaciones zoomorfas de caballos, cérvidos y bóvidos, que hacen de ella uno de los “santuarios” paleolíticos más sobresalientes de la Meseta Castellana.

La Villa de Pedraza como todas estas villas de la zona, fue repoblada tras la reconquista del territorio entre el siglo X y XI, consiguiendo su mayor esplendor en el siglo XV cuando era posesión de los Velasco, señores de la villa y de su castillo, aunque antes lo había sido de los Herrera. Formó parte de uno de los cinco ochavos en los que se dividía el territorio de Sepulveda. El nombre de la villa hace referencia a su ubicación en terreno fragoso, y no es más de un aumentativo de piedra.

La Villa de Pedraza se levantó entre dos cerros, en el punto más escueto de una muela, lo que la convirtió en un bastión inexpugnable. A la entrada de la villa se localizan las ruinas de la ermita románica de Nuestra Señora del Carrascal, y a su casco urbano le sigue ciñendo su vieja muralla, cuyo único acceso es la puerta conocida como Arco de la Villa, sobre la que se conserva una inscripción que hace referencia al quinto condestable don Iñigo Fernández de Velasco, señor de la villa, así como la vieja cárcel, que hoy se puede visitar. Pedraza durante un buena parte de su historia ejerció como fortaleza, santuario y plaza de mercado para toda su comarca.

Como ya decíamos, el castillo de la Villa de Pedraza se dispone estratégicamente sobre un levantamiento rocoso, en el cual se sabe que existió un castro prerromano. Un buena parte de su fábrica es gótica, habiendo sido posesión de los Fernandez de Velasco Condestables de Castilla, para muy posteriormente (1926) pasar a ser propiedad del pintor vasco Ignacio Zuloaga, que lo rescato de la ruina y el abandono. En este castillo estuvieron cautivos (s.XVI) los hijos del rey de Francia Francisco I, convertidos en rehenes de Carlos V después de la batalla de Pavía. Un buen foso rodea al primer recinto fortificado con cubos y baluartes, para en un segundo localizarse la torre del homenaje.

Por todo el vetusto caserío de Pedraza (Conjunto Monumental y premio “C” de Turismo de Castilla y León) veremos repartidos palacios y casonas hidalgas que fueron propiedad de magnates y ganaderos de la provincia que se avecindaron en Pedraza, pues ello les daba derecho al aprovechamiento de los pastos comuneros, donde apacentar sus grandes rebaños de ovejas merinas. Sus fachadas las veremos remontadas por los escudos de armas que recuerdan a los Bernaldo de Quirós, Aguilar, Ladrón de Guevara, Miranda, Escobedo, Castellanos, Contreras, Perez de Zúñiga, etc. De entre todas ellas, destaca la conocida como Casa de Pilatos y la del General Escobedo, que fuera secretario de Felipe II.

La Plaza Mayor, que también se conoció como plaza del ganado, es una de las joyas urbanas de la arquitectura histórica tradicional castellana. En ella se conserva su porticado de piedra y las balconadas del Ayuntamiento, junto al viejo edificio de La Taberna. Sobre este conocido espacio urbano de Pedrada, destaca la torre de la iglesia de san Juan Bautista que conserva vestigios de su primitiva traza románica, como el ábside de la cabecera y la esbelta torre, adornada en los cuerpos superiores por dobles arquerías románicas. El interior del templo fue totalmente remozado en época barroca, conservando su pila bautismal románica, algunos buenos retablos y un órgano del siglo XIX.

La Villa de Pedraza: desde el cielo como nunca lo habías visto jamás.
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