Sé que llevo tiempo desaparecida, no corren buenos tiempos para la prosa. Y vuelvo así, echando de menos. Y es que echar de menos algo es un sentimiento en ocasiones incontrolable y en otras, absolutamente remediable.

Echo de menos Cantalejo. Ese aire de libertad que se respira. Esa paz que inunda sus calles, saber que rara vez te pasará algo malo transitando por ellas a pesar de las últimas noticias que hemos conocido.

Y echo de menos a su gente. Pasear por Cantalejo y encontrarte a unos y a otros, ir a tomar algo y tardar en llegar hacia tu sitio por pararte a saludar a quienes llevas tanto sin ver ni hablar. Y es que eso pasa en Cantalejo, una gran familia, con sus dimes y diretes como en toda gran familia, pero siempre encuentras esa sonrisa amiga cruzando el bar, la calle, el supermercado, el banco, la tienda…

Te echo de menos Vilorio, y es que pasar más de 7 meses sin cruzar la frontera entre la Gacería y el castellano es suficiente para darme cuenta de todo lo que vales, de todo lo que aportas y de todo lo que ahora mismo me hace falta.

Es nostalgia. Tal y como dice el Diccionario de la Real Academia Española, es la pena de verse ausente de la patria o de los deudos o amigos, y además dice que es la tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida. Y qué razón tiene. Tengo ambas sensaciones, pena y tristeza.

¿Habéis sentido nostalgia del pueblo alguna vez? ¿La habéis sentido por Cantalejo? Seguro que son muchos los que sí, los que allí no residen, los que tuvieron que emigrar hace años buscando más oportunidades, o incluso los que viven allí día a día pero echan de menos otro Cantalejo (quizás le ocurra esto a los más mayores).

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Y es aquí donde merece mención especial la escena de la película Princesas, donde la actriz Candela Peña dice:

Porque tener nostalgia en sí no es malo. Eso es que te han pasado cosas buenas y las echas de menos. Yo por ejemplo no tengo nostalgia de nada, porque nunca me ha pasado nada tan bueno como para echarlo de menos, eso sí es una putada. ¿Se podrá tener nostalgia de algo que aún no te ha pasado? Porque a mí a veces me pasa, me pasa que me imagino cómo van a ser las cosas, los chicos por ejemplo, o la vida en general y luego me da pena cuando me acuerdo de lo bonitas que iban a ser, porque iban a ser preciosas, en serio, preciosas. Y luego cuando lo pienso me da nostalgia, porque iban a ser tan bonitas… Cuando me doy cuenta de que aún no han pasado y que a lo mejor no pasan nunca, me pongo súper triste, súper triste…

Desgarrador. Pero esta nostalgia del pueblo que siento no es mala, porque en Cantalejo siempre me pasan cosas buenas y como digo, ahora las echo de menos. Pero sé que volveré y me volverán a ocurrir cosas nuevas y tan buenas o mejores que las pasadas, y que no me cansaré nunca de ello. Ojalá nadie tenga que tener nostalgia de algo que aún no le ha pasado como decía Candela Peña en su papel de Cayetana, es más triste que tener nostalgia de lo bueno ya vivido.

Y yo os pregunto…. ¿Qué es peor, echar de menos o echar de más?

¿Has sentido en alguna ocasión la nostalgia del pueblo?
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