Yo no hablo gacería y tú tampoco
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Maria Valero 23 MARZO 2017 , ,

No. Y aquí podría plantarme y terminar, pero una vez captada tu atención… ¿acaso no me vais conociendo ya? Tengo mucho que decir.

Me acuerdo en el colegio, hice una exposición sobre la gacería, iba toda orgullosa con mis murales, con mi pequeño trillo bajo el brazo, con mi piedra de pedernal, con mi librito naranja (ese que todos tenéis en casa, no me engañéis y del que no recuerdo el título), y con toda la ilusión para explicar a mis compañeros que en mi pueblo ¡teníamos un idioma propio! “Se quedarán flipados” pensé…

Me parecía y me sigue pareciendo fascinante. Cómo un gremio fue capaz de elaborar una jerga de tan complicada aplicación con el objetivo de no ser entendidos. Es algo sagaz, inteligente y sobre todo útil, más de un tratante ganaría unas cuantas tisianas gracias a la gacería y su saber hacer.

Y es que quizás os engañé un poco en el titular (culpable de todos los cargos), sin apenas darme cuenta, a lo largo de mi vida he ido incorporando a mi vocabulario palabras en gacería, de una forma totalmente natural, solo de escucharlas en casa, en la voz de mi madre, de mis abuelos, de mi tío o de mis vecinos de la calle Mariano Fresneda: Achiperres, biruji, pedoncho, sornear… eran algunos ejemplos.

¿Pero es esto suficiente? Aquí va mi queja “formal”. Tenemos un patrimonio inmaterial muy valioso y solo nos acordamos de él en fiestas, cuando el engrullón, reina, presidente de quintos y pregonero ejecutan el pregón. Solo nos acordamos y nos sentimos orgullosos de la gacería cuando una televisión se acerca al vilorio y entrevista a un puñado de personas. Eso queridos amigos, no es suficiente. No al menos para algo que supone un hito en la historia de Cantalejo, eso se queda corto.

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Y es que si hasta un premio Nobel como Camilo José Cela se hizo eco de la gacería en una novela, ¿por qué no hacerlo nosotros en cada oportunidad que tenemos? Que sí, que ya no tiene la función por la que se originó, y por supuesto no me refiero a garlear gacería como quillados. Hablo de encuentros culturales, hablo de intentar mostrar más al mundo qué es la gacería, hablo de contenido audiovisual con la gacería como centro del foco, no sé, ¿qué opináis?

Señores, es nuestra identidad (y digo nuestra porque como siempre digo, me siento muy de Cantalejo), es nuestra imagen de marca (hablando en términos publicitarios), es nuestro sello, los trillos y la gacería. No dejemos que muera agónicamente. Es el aporte cultural que Cantalejo y su gente ha hecho al mundo (sin ninguna exageración) y lo es de incalculable valor.

Desde aquí aplaudo la iniciativa de Carlos Lobo Zamarro por crear la ‘app’ de la gacería. Una forma de adaptarnos a los nuevos tiempos con la intención de seguir trabajando por y para el mantenimiento de la gacería, para que no quede en un vago recuerdo de algo que fuimos y ya no. Os recomiendo descargarla (es gratis).

Y hasta aquí mi “queja”. No prometo que sea la última, soy muy de reivindicar.

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