¿Te gustan las fiestas de Cantalejo? A mi…
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María Valero 21 SEPTIEMBRE 2017 , ,

¿Os habíais olvidado de mí? Yo del Vilorio Sierte, de las fiestas de Cantalejo y su gente no. Después de las vacaciones en el Vilorio y en algún otro lugar semiparadisiáco no penséis que se me había olvidado teclear y unir unas letras con otras, solo que como sabréis, la vuelta al trabajo es dura y la carga de tareas es mayor. Pero ya estoy aquí de nuevo para analizar lo que para mí han sido las fiestas de 2017, y sí, por si lo dudabais, no seré todo lo políticamente correcta que quizás debiera ser. Llamadme loca.

Al lío, no sé si os pasa a vosotros, pero yo llevo todo el año esperando que llegue la semana de fiestas de Cantalejo. Mis superiores saben que esa semana sí o sí me la tienen que dar de vacaciones, no ponen pegas… Siempre he estado ahí, nunca he fallado, me podéis considerar asidua a ellas, quizás no para ser nombrada la más vista en las fiestas (digno trofeo que mi hermana pequeña se ha ganado este año y cuyo premio, un jamón, su vegetarianismo agradece pero no ingiere), pero ahí estoy, al pie del cañón.

Dicho lo cual, empiezo a ver que lo que yo espero durante todo un año, lo que para mí es una prioridad en mi verano, lo que para mí es un fijo, no lo es para el resto, noto ausencias, algunas justificadas. ¿Las tengo idealizadas? ¿Seré yo la equivocada que piensa que las fiestas de Cantalejo siguen siendo lo mejor del año? ¿Han empeorado las fiestas con el paso de los años?

Más adelante me mojo y diré si han empeorado o no. Lo que sí tengo claro es que han cambiado, y mucho. O quizás hemos cambiado a la vez, las fiestas y yo. Evolución lo llaman. Recuerdo cuando había problemas para adquirir los bonos de peñas para acudir a los toros, recuerdo cuando ir a los bares no era parte del plan, para eso estaba el resto del año. Recuerdo cómo había innumerables locales para alquilar y poder hacer allí la peña. Me viene a la memoria cómo invertíamos tiempo y dinero (mucho) en los coches de choque y demás colchonetas.

Ahora todo eso ha cambiado. Sí, sigue habiendo colchonetas y coches de choque, y también toros. Pero quizás con menos afluencia y sin duda menos cantidad (de corridas de toros y de feriantes dispuestos a llenar la explanada). Las charangas y los vermús se han abierto paso por el día para imponerse, ahora impera la fiesta diurna (no me quejo, solo apunto el cambio), y la fiesta nocturna solo queda para unos cuantos valientes.

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¿Lo de aguantar despierto hasta el encierro? Eso ya no se lleva. Ahora como digo hay que estar fresco para el vermú (o vermut, pero por favor, nunca vermouth, no existe en la RAE), momento que he de confesar hace 3 años odiaba y ahora disfruto como la que más (mis amigas no paran de recordármelo, gracias chicas). Desde aquí agradecer a la APV por el esfuerzo incansable, por organizar eventos y actividades con charangas, premios y demás sorpresas, un trabajo altruista y desinteresado por y para el pueblo, en la medida en que podamos por favor colaboremos con ellos.

Realmente pienso que en algunos aspectos las fiestas han cambiado para bien, en otros para mal. He aquí mi crítica, tranquilos no es muy sangrante. Entiendo los recortes de presupuesto, los entiendo, ya asumimos menos días de fiestas (casualmente este año se añadió uno para que cayera en fin de semana), pero… ¿una discomóvil? No fui, bien es verdad que por otros motivos no os engañaré, aunque la idea no era de lo más atractiva y quizás por eso tampoco me esforcé en ir. Soy muy de orquesta y de verbena, de música en directo y de espectáculo, y eso… no lo es, lo siento.

Aún con todo, soy de las que piensa que no debe ser fácil organizar unas fiestas que agraden a cuanta más gente mejor y valoro el esfuerzo. Pero en mi deber y derecho estoy de poder emitir una opinión personal, sin más objetivo que el de expresarme. Sin acritud.

¿Me odiáis? Ya lo dije, no soy políticamente correcta, como dijo Alaska, “yo soy así, y así seguiré”. Vuelvo a retomar los artículos con fuerza e ilusión gracias a vuestros buenos comentarios que he ido recibiendo de forma totalmente inesperada. ¡Gracias!

Que quede claro, me siguen encantando las fiestas de Cantalejo, es el mejor momento del año y esperaré con impaciencia el 14 de agosto de 2018, ¿y vosotros? ¿Me contáis qué es lo mejor y lo peor de las fiestas?