En Cantalejo no hay huevos

Permítanme un relato corto esta vez, hay ocasiones que con pocas palabras se dice mucho. Que no, que no los hay. No hay huevos a… Si estoy segura de algo es de que todos los desastres de la humanidad y los mayores logros han empezado con un “no hay huevos” o similar....

¿Te gustan las fiestas de Cantalejo? A mi…

¿Os habíais olvidado de mí? Yo del Vilorio y su gente no. Después de las vacaciones en el Vilorio y en algún otro lugar semiparadisiáco no penséis que se me había olvidado teclear y unir unas letras con otras.

¿De Cabezuela? No gracias

Hoy vengo a hablaros de la rivalidad entre pueblos. Rivalidad, dícese de la “enemistad producida por emulación o competencia muy vivas” según el diccionario de la Real Academia Española.

En Cantalejo ya no se sale de noche

Que no, que la noche en Cantalejo ya no es lo que era, que no te engañen. Y eso lo sabemos tú, yo y aquellos que tienen un local donde la lujuria nocturna se da cita con el alcohol y gente entregada a la causa.

La vida en el pueblo está acabada

Muchas veces me lo he preguntado, me he cuestionado cómo es la vida en un pueblo, qué oportunidades te brinda un pueblo, una aldea, una villa…

Cantalejo, no te conozco

Desconozco lo que es pasar un largo invierno en Cantalejo, y lo que es vivir el día a día en sus calles y comercios. No sé lo que es ir al centro médico por ponerme mala, y tampoco alcanzo a saber cuál es la oferta laboral del vilorio

Cantalejo me sabe a ti

El gusto y el olfato son los sentidos que más evocan el recuerdo, relacionamos sabores y olores con lugares, experiencias y personas. Eso es innegable.

Mis abuelos son los mejores, ¿y los tuyos?

No esperéis reír a carcajadas (suponiendo osadamente que alguna vez lo hayáis hecho leyendo mis líneas). Hoy mis palabras están por enteras dedicadas a los papás y mamás de nuestros papás y mamás.

Yo no hablo gacería y tú tampoco

Me acuerdo en el colegio, hice una exposición sobre la gacería, iba toda orgullosa con mis murales, con mi pequeño trillo bajo el brazo, con mi piedra de pedernal, con mi librito naranja…

¿Y tú de quién eres?

Entre 1 y 1 millón de veces. Sin pillarme mucho los dedos (lo sé), vaticino que entre ese rango de veces has escuchado lo de ¿y tú de quién eres?

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