Hacia la Bola del Mundo
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Javier Moreno 27 MARZO 2017

Invierno, días de nieve, viento, agua y a ratos sol. Coincidir un día soleado de nieve es complicado y hay que aprovecharlo. ¿Qué mejor día para ir a ver una de las mejores vistas que tenemos en la provincia?

Este itinerario que os propongo es una ruta sencilla y que además no es exigente en cuanto a tiempo. No es una ruta circular, así que volveremos por donde hemos subido.

Los tiempos siempre son relativos, porque depende mucho de quienes hagan la ruta, edades, condiciones físicas y motivación pero en más o menos 3 horas has vuelto al coche tomándolo con muchísima calma.
Nos dirigímos hacia el Puerto de Navacerrada. Una mañana soleada, temperatura agradable y una inmejorable compañía. Ya tenía todos los factores para pasar un gran día en la montaña.

Tomamos la carretera desde Segovia, pasando por La Granja, La Pradera, Valsaín… Una carretera de montaña, con esa frondosidad de árboles y vegetación a cada uno de sus lados. Muchos de vosotros sabréis de qué hablo.

Disfrutando de las vistas, desde el coche de momento, seguíamos ascendiendo por las archiconocidas “Siete revueltas” hasta llegar al Puerto de Navacerrada. Allí, con alguna dificultad, encontramos sitio para mi ferrari. Vale no, no tengo un ferrari pero me lleva y me trae como cualquier otro y no da problemas. ¿Qué más puedo pedir?

 

 

Empezábamos el camino a pie, tomando la senda desde el puesto de la Cruz Roja de la estación de esquí de Navacerrada. Es un camino fácil, con mucho tránsito de gente en sus primeros tramos. Ese día estaba un poco resbaladizo ya que la nieve se derretía con el sol y te jugaba malas pasadas de vez en cuando.

Es un paseo sin árboles, que ofrece unas vistas estupendas de la Sierra. A medida que subes, te enamora. Unas vistas con las que te quedas embobado mirando al horizonte sin pensar en nada más y disfrutar por unos instantes de paz y tranquilidad.

Es fácil que encontréis bastante gente, es un camino en ligera pendiente, apto para niños y casi todos los públicos, que mucha gente hace hasta llegar a las Cabrillas, para luego darse la vuelta. Así que, hacia allá que vamos, más o menos, 1,4 km.

Cogemos ese camino hasta que estamos obligados a hacer un giro cerrado a la izquierda porque si sigues recto no hay más. Si os gustan las vistas, desde allí son impresionantes, se ven los embalses, bastantes picos, y la sierra a los pies.

 

 

El trayecto es cuesta arriba de forma casi constante, son unos 400 metros de desnivel hasta los pies de la Bola del Mundo, pero la distancia no es mucha, aproximadamente, desde el parking unos 3 kilómetros y pocos metros. Si está despejado las vistas merecen la pena.

A partir de la pista, la pendiente es un poco mayor, hay que tener cuidado especialmente en esta parte si hay hielo por los resbalones. Llegaréis a la zona de las telesillas. Ahí, a la izquierda sale un pequeño camino que te lleva hacia la Virgen de las Nieves.

 

 

Hemos dicho las vistas, hemos dicho las personas, hemos dicho la paz y la tranquilidad… Pero lo mejor es ese ratito donde nos comimos un buen bocata de tortilla de jamón y queso. ¡Eso sí que es bonito! (gracias por el bocata Noe, también por el milka con oreo).

En fin, un “paseo” que merece la pena disfrutar con amigos, pareja, familia, niños, perros… lo que sea. Merece la pena pasar una mañana o tarde allí y ver lo que este paraje nos depara.

 

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