En Cantalejo no hay huevos
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María Valero 19 OCTUBRE 2017 ,

Permítanme un relato corto esta vez, hay ocasiones que con pocas palabras se dice mucho.

Que no, que no los hay. No hay huevos a… Si estoy segura de algo es de que todos los desastres de la humanidad y los mayores logros han empezado con un “no hay huevos” o similar.

Y es que basta con decir que alguien no es capaz de algo, para que los súper poderes se junten con la valentía (o inconsciencia) y tal combinación tenga como resultado el logro o desastre propuesto. ¿Os suena de algo?

El ser humano es así, va contra lo que no se debe, no se puede o está prohibido hacer. Rebeldía constante. Quizás algo de la grandeza del ser humano tiene que ver con no conformarse, aunque no siempre enfocado hacia la buena dirección.

 

No hay huevos a comerte un pez vivo. Los hay… ¿y después? ¿Cómo lo explico?
No hay huevos a beberte un combinado en un solo trago. Los hay… ¿y después cómo aguanto la melopea? Seguramente con otro combinado.
No hay huevos a cortar un pino con un hacha. Los hay… ¿y después que hago con el pino? ¿Y con el hacha? ¡Más madera! (Hermanos Marx)
No hay huevos a salir a la vaquilla en estado cuestionable. Los hay… ¿y qué hago con este dolor de tobillo? Vendaje compresivo al canto.
No hay huevos a ponerse el traje de la primera comunión para ir al Zurracapote. Los hay… ¿y cómo quitamos las manchas? Si no hay traje, no hay manchas.
No hay huevos a subirse a bailar claqué encima de tu coche. Los hay… ¿y qué hago con un coche abollado? Tuning express
No hay huevos a tirar tu propia zapatilla encima de un camión. Los hay… ¿y qué hago con una zapatilla sola ya que el camión arrancó y se fue? Cojo a casa.

 

El “no hay huevos” aporta muchas risas, muy buenos momentos la verdad.

Pensemos en nuestro alrededor para encontrar momentos valientes (yo solo he tenido que pensar 5 minutos para que me vinieran unas cuantas heroicidades).

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Pero creo firmemente que el “no hay huevos” debería de extenderse a un plano más profundo. A un plano donde la heroicidad tenga aún más sentido. Donde, como decía Joaquín Sabina, “ser valiente no salga tan caro”.

Y ahora digo yo… No hay huevos a no tener huevos. No hay huevos a no hacer actos vandálicos. No hay huevos a vivir y dejar vivir. No hay huevos a no portarse mal. No hay huevos a respetar. No hay huevos a no juzgar. No hay huevos a la libertad de expresión y pensamiento. No hay huevos a la vida plena. No hay huevos a ser felices.

No hay huevos, ¿o sí?

 

 

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